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Una Carta Violeta

  Esta es una carta audiovisual. Es otro tipo de carta pero ya no es solo De Violeta para Violeta sino de Violeta para quien quiera leerla; de Violeta para los que llegaron aquí aunque sea por error. Las cartas son una forma de transmitir pensamientos. Confío en que estas palabras, aunque puedan ser efímeras, queden en quienes las leyeron. Atentamente Violeta, la autora
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Sobre las cartas

  No es el final pero si es un descanso. Desde que decidí escribir estas cartas hasta el día de hoy ya ha pasado un tiempo y tal vez ya haya encontrado algún lector. Antes de continuar me gustaría agradecer otra vez a las voces amigas que no dejan de alimentar estas historias. Un poco sobre ellas se pueden encontrar ahora en LAS CARTAS . En ese espacio podrán ver, un poco más en orden, todo ese contenido que se va virtualizando.  Gracias por su atención Violeta, la autora

No lo dije (otra vez)

  Más de esas frases que no dije pero cuyos autores me llevaron a poder escribirles hoy. Violeta

Asistencia

  ASISTENCIA Otra vez el registro de asistencia es un desastre. Hoy no me toca a mí pero no puedo dejarlo así. Le he dicho a Rocío unas mil veces que deje de dibujar en los bordes del papel...por lo menos ya no pone stickers. No sé por qué ese chico insiste en hablarme cuando estoy ocupada; limpiar no es de mis actividades preferidas.  Alissa, del café Hay más historias #ConCafé ... 

En el salón

  Salón Sentada en la última carpeta de esquina, ella pensaba que sería bueno tener un reloj digital. Había levantado la cabeza para ver si ya estaba por acabar la clase pero el reloj del salón llevaba semanas sin funcionar. Ojalá hubiera sacado el celular en el primer recreo. El salón hervía en conversación, la pelota de básquet pasaba cerca del ventilador y los guitarristas ya estaban practicando los únicos tres acordes que conocían. Ella miró un rato a las chicas de al lado; parece que hay fiesta más tarde. Ella solo quería entrenar, una lástima que hoy no hubiera nada. Volvió a recostar la cabeza en sus brazos. Dormiría hasta que sonara la campana. PD: Lo mejor es dormir lejos del rango de la pelota... Dani