Sentada
en la última carpeta de esquina, ella pensaba que sería bueno tener un reloj
digital. Había levantado la cabeza para ver si ya estaba por acabar la clase
pero el reloj del salón llevaba semanas sin funcionar. Ojalá hubiera sacado el
celular en el primer recreo.
El
salón hervía en conversación, la pelota de básquet pasaba cerca del ventilador
y los guitarristas ya estaban practicando los únicos tres acordes que conocían.
Ella miró un rato a las chicas de al lado; parece que hay fiesta más tarde.
Ella solo quería entrenar, una lástima que hoy no hubiera nada.
Volvió
a recostar la cabeza en sus brazos. Dormiría hasta que sonara la campana.
PD: Lo mejor es dormir lejos del rango de la pelota...
Dani

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