Hoy decidí escribir una carta. No, hace mucho que escribo cartas. Creo que ya estoy perdiendo la práctica. Lo cierto es que ésta es una carta, aunque no estoy segura para quién. Siempre he pensado que expresar sentimientos por medio de palabras es un arte y un misterio. Existen miles de palabras en este idioma; sin embargo, no siempre sabemos cuáles usar para decir lo que sentimos. A veces no pueden salir de nuestros labios; la voz no es suficiente para comunicar eso que llevamos dentro . Nos quedamos mudos y ya. Por eso empecé a escribir cartas. Cogí unos papeles bonitos que tenía guardados, de esos que olían a perfume y comencé a escribir. Tal vez fue para mis padres o tal vez fue para mí misma, lo cierto es que se comenzó a plasmar en esa hoja una infantil rabieta que terminó en lágrimas de alivio. Las palabras salieron y con ellas la tristeza se fue disipando. A los papeles perfumados se sumaron los diarios, las hojas de cuaderno, las libretas, servilletas y separadores…un día ...